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Uruguay Ciencia - Nº12 - Mayo 2011

En el año 2005, centenario del llamado "Annus Mirabilis", año en el que Albert Einstein publicó varios importantes artículos  cuyas ideas tuvieron gran impacto en la física moderna, se celebró el año de la Física.

En el año 2009, coincidiendo con el 400 aniversario de las primeras observaciones astronómicas realizadas con telescopio por Galileo Galilei y la publicación por Johannes Kepler de la Astronomía nova, se celebró el Año de la Astronomía.
En el 2009 también se celebró el año de Darwin, cuyas ideas son base fundamental de la biología, y en el 2010 se celebró el año de la biodiversidad, por lo que la biología, otra de las ciencias básicas, tuvo sus celebraciones.

Ahora, en este año 2011, le tocó el turno a la química, coincidiendo con el centenario del Premio Nobel otorgado a Marie Curie en 1911 por sus aportaciones a dicha ciencia, la ciencia al alcance de nuestra mano, la ciencia sobre todo lo que tocamos, comemos, vemos…

La química obtiene gran parte de su conocimiento a través de una manipulación directa de la materia. Es así desde su inicio, conceptualmente, ya que es una ciencia originada de la alquimia en la que el experimento era básico. El objetivo del experimento para el alquimista no era apoyar ni refutar una teoría, como lo es para un físico, sino imitar los procesos de la naturaleza. Eventualmente al desarrollarse la química se pasó de imitar, o sea conocer, los procesos naturales, a modificarlos.
Es en este punto donde se crean conflictos entre los seres humanos, acerca de cuánto es permisible modificar la naturaleza y cuánto es natural hacerlo por nuestra necesidad de sobrevivir y desarrollarnos.

Una larga lista de los problemas sufridos por seres humanos, a causa de las sustancias nuevas creadas por la industria química, puede usarse como bandera para oponerse a la creación de dichas sustancias. Para contrastarla se puede hacer otra lista con todos los beneficios que ofrecen esas u otras sustancias creadas por el hombre.

Lo que a menudo se olvida es de la lista de sustancias naturales que hacen daño al ser humano desde el inicio de los tiempos. Entre ellas están las conocidas cicuta y estricnina, venenos potentes de origen vegetal, la tetradotoxina veneno que se encuentra en el pez globo japonés y en algunos pulpos, los venenos de víboras y arañas, y entre las sustancias no letales en primera instancia pero sí muy dañinas, están las mico toxinas, que se pueden encontrar en granos sin tratar, como maíz, trigo, arroz, maní, las biotoxinas, como, por ejemplo, las producidas por microalgas integrantes del plancton marino, y numerosísimos alérgenos.

Considerar esa lista, permite ver que no se pueden juzgar los éxitos y fracasos de la química contraponiéndola con “lo natural”, supuesta y equivocadamente considerado como bueno. Para formarse un juicio, debe analizarse uno a uno cada producto de la química, y principalmente a través de la actitud de los que trabajan en la producción del mismo o de los que los utilizan, la que puede ser responsable o descuidada, meditada o apresurada en la aplicación.

A diferencia de los años internacionales de la física, la astronomía y la biodiversidad, en este año de la química al celebrarse el centenario de la premiación de Madame Curie, se busca honrar a las mujeres en ciencia e incentivar su participación.

En Uruguay muchas mujeres eligen carreras científicas y trabajan a la par que los hombres. La mayoría de estas, en caso de ser premiadas u homenajeadas, quiere que lo sea en función de su trabajo y no por su género. Aún así es bueno el reconocimiento especial al logro de las mujeres en ciencia, ya que sirve como estímulo para las que encuentran dificultades y se sienten desvalorizadas por su género, para que vean que se puede.
¡Feliz año de la química!


Patricia Linn
Directora Uruguay Ciencia

 
     
     
 
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